Cartago era una red antes de la palabra. La nube es un almacén menos poético. Sigue siendo un lugar donde un país guarda lo que pretende enviar.
Las empresas tunecinas mueven allí catálogos, reservas y eventos — no para desaparecer, sino para ser encontradas.
El peligro es confundir infraestructura con cultura. Las columnas de Cartago no son un logotipo.
Las empresas tunecinas mueven allí catálogos, reservas y eventos — no para desaparecer, sino para ser encontradas.
Si la nube es nuestro puerto, el trabajo es el mismo: cumplir la promesa. Hacer la llegada inevitable.
Editorial desk